Agricultura

Uno de nuestros primeros proyectos fue ayudar a la población local a transitar por nuevas opciones agrícolas arrincondando las formas más tradicionales.

Los habitantes del Valle de Hushé viven básicamente de una agricultura de subsistencia. Prácticamente todas las familias poseen pequeños lotes de tierra y trabajan en ellas para obtener así su medio de sustento. Principalmente producen cereales, básicamente trigo sarraceno, algo de forrajes como alfalfa, y en algunos casos durante el verano cultivan verduras. También tienen árboles frutales, sobre todo albaricoqueros y algún que otro manzano.

Algunas familias cuentan con una pequeña ganadería y aves de corral, aunque esto no resulta suficiente para asegurar su aporte nutricional necesario. Por ello, en épocas del año como el verano, algunos hombres encuentran diferentes empleos esporádicos, sobre todo de porteadores de montaña, en la construcción y los servicios,  para disponer de alguna fuente de ingreso.

Los problemas que se observan en la producción agrícola tradicional son la baja productividad de sus tierras; el minifundio y la parcelación; y la canalización de aguas de regadío. Desconocimiento de las más sencillas técnicas agrícolas y falta de instrumental necesario e invernaderos. Las mujeres son las principales trabajadoras del campo y prácticamente todo el trabajo es manual. También sobre las mujeres recae el trabajo de la casa y la atención de los hijos.

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El proyecto de agricultura que Baltistan Fundazioa llevó a  cabo en la zona desde 2004 estuvo orientado a  mejorar las condiciones de vida  en los poblados del Valle de Húshe a través del desarrollo productivo agrícola sostenible y variada, la formación  en nuevas técnicas agrícolas y la asistencia técnica.

Un equipo de voluntarios y voluntarias de Baltistan Fundazioa se encargó de transmitir las técnicas básicas, nuevas semillas y de montar dos invernaderos pilotos que sirvieron de modelo para todo el Valle. Hoy es habitual que cada familia tenga su pequeño invernadero.

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El proyecto tuvo como objetivo incrementar la diversidad alimentaria en las familias y la mejora de la renta familiar mediante una producción agrícola más rica y variada, y se basaba en dar un impulso y un estímulo al trabajo comunitario y la iniciativa propia a través de mejorar aspectos técnicos, educativos y culturales que son vitales para la evolución y mejora de la producción y la soberanía alimentaria.

El proyecto de agricultura que se llevó a cabo comprendía los siguientes apartados:

  1. Mecanización: Introducción  de máquinas ligeras para trabajos de campo: pequeñas segadoras para cereal y forrajes, motocultores (con distintos apliques) y limpiadoras de grano.
  2. Producción hortícola: Introducción de sistemas de cultivo para la mejora de la horticultura: Experimentación y desarrollo de cultivos bajo invernadero y al aire libre a través de rotaciones con una gran variedad de cultivos hortícolas.
  3. Producción frutícola: Sistemas para mejorar la producción del cultivo frutal a través de plantaciones experimentales de varias especies frutales con sistemas de poda y formación eficaces para incrementar el rendimiento.
  4. Comercialización de producción hortofrutícola: Instalaciones de limpia y secado de la carne del albaricoque y máquina de prensado para la producción de aceite.

El resultado fue desigual. Así, la idea de mecanizar las labores fue un fracaso por diversas razones. El tamaño minúsculo de las parcelas que dificultaba la eficiencia del uso de la maquinaria, los costes de los insumos como gasoil y aceite, y por qué no decirlo la estructura enormemente patriarcal de la sociedad que considera un no-coste el  trabajo de la mujer en el campo.

En cambio, la línea de diversificación hortícola fue un éxito facilitando la introducción de nuevos tipos de verduras y legumbres. Rústicos invernaderos familiares proliferan hoy en el valle y la diversificación de la producción ha permitido una alimentación más sana y equilibrada y en algunos casos excedentes que son enviados a los mercados de Khapulu.

También fue exitosa la propuesta de limpiado, secado al sol y comercialización del albaricoque, fruta muy extendida en el valle, habiéndose multiplicado por diez los ingresos de las familias que se han dedicado a su explotación según las nuevas “técnicas”. Según un informe de Felix Foundation Baltistan de 2015. El precio del albaricoque sin lavar ni secar era de 10 Rp/kg. Lavado y secado pasó a pagarse más de 100Rp/kg.

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Algunas familias han comenzado también a diversificar la producción de frutales plantando y recogiendo cerezos y manzanos.

El apoyo de Baltistan Fundazioa a la producción agrícola fue languideciendo en la medida que se consolidaron  los logros mencionados, la misma población comenzó a liderar su propio proyecto con la ayuda del departamento de Agricultura del Gobierno en el distrito de Ghanche, y sobre todo porque se detectaron otras necesidades  urgentes.