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La carta de Juanjo San Sebastián.

Felix Baltistan Fundazioa: Munawar English Public School.

Es curioso el Karakorum: en sus apenas 500 kilómetros de longitud ofrece la mayor concentración de altas montañas y la superficie cubierta por glaciares más extensa de la tierra,
si exceptuamos a las regiones de influencia polar. Su fisonomía no sólo es la más bella del mundo por formas y dimensiones: también es determinante en esta historia.

Porque resulta que uno, cuando se encamina a cualquiera de las cumbres principales del Karakorum encuentra pocos pasos, pocos senderos, pocos accesos sencillos. Y, lo mismo se encamine al Chogolisa, que a las torres del Trango, que al K2, Broad Peak o Gasherbrum IV, y a diferencia de lo que sucede en otras regiones de Asia y del mundo, sólo puede transitar por dos valles, el de Shigar y el de Khaplu, recorrer las mismas aldeas, y tratar con las mismas gentes. Hace ya unas décadas, cuando andábamos sobrantes de ilusiones y escasos de dinero, allí tratábamos de engañar a los porteadores con una báscula trucada (un poco), mientras
ellos trataban de hacer lo propio con nosotros en el asunto del sueldo o los días de descanso.
Allí aprendimos a distinguir a los buenos de los malos porteadores, a las buenas de las malas gentes… y descubrimos que nuestros comportamientos, nuestras actitudes condicionaban las suyas. Pasaron los años y seguimos viéndolos, visitamos sus casas y conocimos a sus
hijos. Y lo mismo les ocurrió a otros alpinistas más jóvenes que comenzaron a ir después.
Luego murió Felix Iñurrategi. Y así nació Felix Baltistan Fundazioa (www.felix-baltistan.org). Los menos “puros” nos habían presentado ya a sus hijas y más tarde, incluso a sus mujeres. Primero fue la escuela de montaña: para formarles en las técnicas del alpinismo, para que pudieran ser guías y no sólo porteadores; luego siguió un proyecto de regadío y otro de desarrollo agrícola… hoy van por la Educación. Hace cinco años, 80 niños y 20 niñas acudían a la escuela de Machulu. Hoy los niños son 149 y 148, las niñas. En Pakistán, “el país de los puros”.

Ha sucedido esto gracias al buen hacer de los baltíes, al apoyo, en asesoramiento, prestado desde aquí y, cómo no, al dinero enviado entre otros, por distintas instituciones vascas.

Munawar School.JPG

1 Imagen: Munawar English Public School.


Pero estamos en crisis. Ya no hay dinero institucional, que obligado es agradecer de corazón por cuanto sirvió. Pero es curioso: cuando he viajado, mi principal objetivo han sido
siempre paisajes: montañas, valles, ríos… nunca gentes. He establecido afectos eternos con personas a las que nunca volveré a ver, por quienes nunca hice ni haré nada. A cuyas aldeas jamás regresaré. Tampoco quiero que nadie dependa de mí. Si pudiera expresar un deseo, pediría que estos niños y niñas se formen, que devuelvan a su comunidad, cuando estén en condiciones, la ayuda que han recibido mediante su trabajo cualificado y que nunca más nos necesiten, salvo en sus afectos. Así que, cuando el otro día, un amigo jubilado que ahora dedica muy buena parte de su tiempo a la Felix Baltistan Fundazioa, me pidió 50 euros para pagar un curso escolar completo a un niño, o niña de Machulu, Saling, Kande o Talis yo le dije que sí. Que cuente con mis 50 euros. Y con mi promesa de divulgar el proyecto en la medida de mis posibilidades. Si alguien más se anima, puede ponerse en contacto conmigo, pero no lo necesita. Lo único que tiene que hacer es ingresar 50 euros en la cuenta … poniendo
su nombre y apellidos donde dice “Ordenante” y su teléfono y dirección electrónica donde dice “concepto”. No le dirán qué niño o niña se ha beneficiado de su aportación; pero sí le contarán para qué ha servido en términos de comunidad. Hay 350 niñas y niños esperando.